Sobre mí

Contaba yo con solo tres añitos, cuando mi padre tuvo la ocurrencia de despertarme en el corazón de la noche Romana, para que también presenciara el alunizaje del Apolo 11. Para los más jóvenes precisaré que estábamos en el año 1969.

Recuerdo confusamente esos momentos, pero, desde entonces, me he sentido un espectador muy atento de los acontecimientos que cambiaron este mundo.

Siempre he observado con curiosidad a todo lo que me ha rodeado y me rodea. No he perdido una sola ocasión para preguntarme el por qué de las cosas. Mi madre siempre me dijo que yo había heredado esta obstinada costumbre de mi abuelo Alfonso; un hombre rudo, pero inteligente y refinado, del profundo Jaén de principio del siglo XX.

A mí, sin embargo, me parece más racional creer que, al igual que todos, soy simplemente el producto de una serie de circunstancias como lo son la herencia genética y la influencia de la epigenética (el medio en el que vivimos y sobrevivimos). Estas son, en gran parte, las que nos definen como individuos. Con todo, yo me siento muy afortunado por lo que he recibido de la vida.

La curiosidad es lo que más valoro de mi forma de ser y nunca me ha abandonado, al contrario, siempre la he sentido muy viva. Una curiosidad por encima de todas las cosas, decidida e incontrolable, hasta el punto en que ha resultado ser el más importante motor de aprendizaje que he tenido.

Alfonso Fabiano

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